El Chi Kung o Qi Gong es una terapia que proviene de la Medicina Tradicional China. Sus objetivos son similares a otras técnicas como el Tai Chi o el reiki: canalizar, distribuir la energía por todo nuestro cuerpo y cultivar esa energía interna, pero también externa. En esta práctica son muy importantes los movimientos y a la vez saber controlar la respiración y la meditación.

Hay diferentes tipos de Chi Kung, unos pueden ser más relajantes y otros más marciales, como el conocido Kung-Fu. Se puede sentir a diferentes niveles, es decir, no solo es capaz de tratar dolencias físicas, también trabaja a un nivel emocional o incluso espiritual.

Poco a poco se han ido demostrando los beneficios de esta terapia que hace cinco mil años ya se practicaba. Alguno de ellos son desbloquear situaciones enquistadas, tratar diferentes patologías y ayudar en momentos determinados de las personas.

Quien mejor que María Julia Fuentes profesora de Chi Kung en Clínica El Carmen de Guadalajara para explicarnos en profundidad está práctica para muchos todavía desconocida.

REVISTA MÉDICA EL CARMEN: Para empezar, ¿qué podría contarnos sobre su trayectoria profesional?

MARÍA JULIA FUENTES: Yo soy terapeuta biológica desde hace 30 años. Entonces el Chi Kung lo desarrollé, aproximadamente en el año 2002, como una cuestión personal.

Sí que había oído de él, porque yo estudié parte de medicina tradicional china y me llamaba mucho la atención ya que es uno de los pilares en los que se basa esta medicina. La energía es la mayor parte de todas las terapias. Entonces me parecía importante el poder ponerlo en práctica y la verdad es que los resultados fueron sorprendentes para mí, porque se confirmaba todo lo que había escuchado.

Yo en principio empecé a practicarlo a nivel personal y no me había planteado que en un momento determinado iba a poder enseñarlo. Yo me dirigí a todo lo que era el nivel terapéutico, que era lo que yo quería desarrollar y lo que sentía a nivel fisiológico personalmente.

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Me gustó tanto que el propio profesor que teníamos, el shifu, nos sugirió si queríamos hacer un curso para ser monitores y a partir de ahí empezó toda mi historia. Por ello, decidí aprender lo que se denomina Chi Kung médico. Aquí creo que siendo terapeutas debemos tener cuidado con ciertos matices y terminologías y llamarlo Chi Kung terapéutico.

Obviamente cuando empiezas a introducirte en este campo es algo que, verdaderamente, uno llega a sentir. La teoría resulta muy agradable, pero luego hay que ponerlo en práctica y es cuando realmente uno siente que todos los razonamientos que había hace cinco mil años, funcionan. Realmente es cómo lo pones en práctica y sobre todo lo que sientes a nivel fisiológico y energético. Además, de todo el paradigma que hay dentro de lo que es un arte marcial porque al haber varios tipos de Chi Kung, sí que se puede considerar que algunos son muy marciales.

RMEC: ¿Qué es el Chi kung?

MARÍA JULIA FUENTES: Explicado de manera sencilla, son una serie de técnicas. Muchas veces las interpretaciones que damos no son fáciles de comprender puesto que la traducción hecha del pinyin o del chino al inglés y al español, no traduce realmente lo que quiere decir. Los términos energéticos no siempre son fáciles de traducir.

Podría decirse que el Chi Kung es el cultivo de la energía interna y de la externa e incluso si vamos un poco más lejos la espiritual. Es decir, se trabajan muchas facetas dentro de esta práctica. De hecho hay varios estilos que se pueden trabajar: unos son muy marciales como el Kung-fu y hay otras técnicas que yo no he entrado en ellas.

Me di cuenta de cómo realmente funcionaba y eso fue lo que comencé a aplicar con algunos de mis propios clientes. Ahí fue donde empezó otra trayectoria, dentro de lo mismo, puesto que yo pretendo aplicarlo precisamente para ayudar a ciertos aspectos que algunas personas tienen y que les puede ayudar en un momento determinado.

Entonces, el Chi Kung es el movimiento de la energía. Cuando hablamos de energía es algo tan sutil. Se denomina Qi interno, esa energía vital que todos tenemos y que está por doquier, es decir, no solamente está en nosotros, sino en todo lo que nos rodea. Incluso muchas veces uno piensa que hasta los elementos inmateriales también tienen Qi y forman parte de esa energía, aunque sea estática. En el momento que empiezas a rodearte de cualquier ser vivo, mundo vegetal, mineral, etc, la energía también está ahí.

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Uno empieza a contactar de una manera totalmente distinta. Aunque a veces uno puede pensar que esas elucubraciones están fuera de lo que puede ser una mente más cartesiana.

RMEC: ¿Cuáles son sus beneficios?

MARÍA JULIA FUENTES: Me acuerdo que cuando yo empecé, las primeras notas que nos comentó el profesor fueron: todo mejor fuera que dentro. Porque hay cosas que ni siquiera teníamos asumidas y que estaban dentro de nosotros a nivel emocional (no solamente trata un nivel fisiológico). Depende del trabajo, pero todo eso lo abarca el Chi Kung.

RMEC: ¿Cómo sería una primera sesión?

MARÍA JULIA FUENTES: En mi caso, yo empecé con unas primeras sesiones bastante energéticas. Siendo bastante científica trato de encontrar que todo sea a un nivel empírico y encontrar una práctica en ello.

Lo primero que noté al principio es que como se manifestaba la energía. No me resultaba extraño puesto que yo venía de unas prácticas por mi profesión en las que sabía lo que era la energía.  Sin embargo, cuando la empiezas a sentir en tus manos y dentro de los canales energéticos, bien llamados meridianos, eso es algo diferente, notas que es algo real que puedes sentir en todo tu cuerpo.

Básicamente, una clase puede empezar, o yo la empiezo, con desbloqueos articulares. Generalmente, en esta civilización occidental a veces estamos un poco oxidados por las costumbres que tenemos. Aquellos que hacen ejercicio físico y practican deporte tienen muchísima flexibilidad, pero la gran mayoría de gente que te encuentras y lo que yo suelo ver en consulta, no es así.  

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Por ello, es primordial empezar de una manera suave, con desbloqueos articulares. Paulatinamente empezamos a hacer una forma donde está implicado todo el movimiento que vamos a tener a nivel orgánico, es decir, a nivel de órganos y tejidos.

Como bien digo nuestro profesor nos comentó que se podían desencadenar historias, fobias o situaciones emocionales enquistadas que en ningún momento habíamos imaginado que pudieran estar, pues sí empezaron a aparecer.

Cuando empecé a mover a nivel óseo, sí es cierto que yo acababa de pasar por una situación personal compleja, todo aquello salió. Eso sí, de una manera suave, pero a veces incluso se llegaron a manifestar miedos que yo jamás había percibido.

Aunque había hecho alguna sesión a nivel psicológico con mis profesores y esos miedos no habían aparecido. Sin embargo, en aquel momento, al mover estructuras a nivel de la esfenobasilar, a nivel cerebral y craneal, acontecieron muchas cosas, aunque obviamente estaba avisada de que podía suceder. También a nivel de estructuras se sienten dolores que antes no te molestaban y se da un reajuste a nivel osteoarticular y tendinomuscular.

Entonces, todo eso es lo primero que uno empieza a trabajar y es cuando una persona se empieza a dar cuenta de lo bloqueada que se encuentra o de cómo se siente.

También me he encontrado que algunos alumnos que terminan muy cansados de una sesión y otra gente que está tan vital que quiere irse a correr. En este último caso, yo les recomiendo no hacer esa locura ya que hay que mantener toda esa energía que está acumulada. Generalmente, después de una sesión siempre hay que esperar unos 20 o 30 minutos en los que no se bebe agua y tampoco se va al baño. Aunque como hay mucho movimiento a nivel de meridianos y el de vejiga inmediatamente requiere ir al baño, pero se recomienda que no porque se mueven muchas inmunoglobulinas y eso es vital para nuestro organismo. Hasta ese punto se mueve la energía.

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RMEC: ¿A quién va dirigido? ¿A todas las edades?

MARÍA JULIA FUENTES: Sí. Hay algún Chi Kung muy específico para niños, pero normalmente a los chavalines les gusta más marcial. Suele ser más tipo Kung-fu o Tai Chi (hay formas que son muy marciales).

También lo hay para niños ya que es una manera de que realmente empiecen a valorar que se siente en su cuerpo, que empiecen a tener esas sensaciones físicas porque estamos, generalmente, muy despegados de la parte corporal. 

RMEC: ¿Son muy variados los ejercicios que se realizan?

MARÍA JULIA FUENTES: Sí. Además, los hay incluso estacionales, es decir, dependiendo de las estaciones hago bastante hincapié en los solsticios y en los equinoccios. Ya que son bastante fuertes los que nosotros tenemos en esta parte del planeta, pasamos muy rápido del frio al calor. Por ejemplo, en China también hay este tipo de tiempo, pero como hay bastante humedad suelen tener un verano tardío y una primavera mucho más ralentizada. En nuestra península ibérica central podemos pasar de unas temperaturas tan oscilantes que eso a veces descompensa muchísimo a nivel biológico.

Suelo empezar 18 o 20 días antes de que llegue esa estación o ese cambio en solsticios y equinoccios. El motivo es hacer una pequeña adaptación al cuerpo biológico y también dependiendo de las dolencias que se pueda tener o de lo que quiera trabajar en sí la persona o el grupo de personas que comienza una clase. Aunque puede ser muy variado, pero se puede determinar que se va a trabajar, si se va a dedicar más tiempo a nivel orgánico o a nivel de vísceras o simplemente se va a realizar algo más relajante.

RMEC: ¿Se pueden trabajar dolencias?

MARÍA JULIA FUENTES: Sí. La energía se reparte por todo nuestro organismo, pero a veces está bloqueada. Los meridianos funcionan como complementos, aunque hay uno que es el que rige y el que distribuye la energía al resto de los canales. Sin embargo, hay otros que están sedientos o faltos y ahí es cuando aparecen patologías.

Entonces lo que tratamos es que haya un equilibrio, es decir, un bienestar generalizado y que la energía este repartida por todo el cuerpo.

Una de las cosas que me llamó mucho la atención era la forma que los alemanes lo explicaban. Decían que era como las acequias, es decir, un canal abierto por el que el agua comienza a verterse, pero si el resto de los canales están bloqueados por piedras, arena, ramas… el agua se estanca y eso provoca en algunas zonas haya un exceso y en otras un defecto.

Por ello, la necesidad de limpiar esos canales para que el agua (la energía) fluya y se redistribuya. Exactamente eso es lo que hace la medicina tradicional china con una fitoterapia muy específica ya que trabajan la farmacología con un tipo de plantas muy especiales, pero nosotros también podemos hacer lo mismo a un nivel más físico o incluso más etérico.

*María Julia Fuentes. Profesora de Chi Kung en Clínica El Carmen de Guadalajara. Terapeuta Biológica.

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