Las primeras vacunas frente a la COVID-19, que se aplicarán antes en profesionales de la salud y personas de alto riesgo de enfermedad grave, podrían no frenar la transmisión del virus y estarían más enfocadas a la prevención de enfermedad grave y de muertes.

Así lo concluyen los expertos que han intervenido este fin de semana en la conferencia de clausura del XLIV Congreso de la Sociedad Española de Inmunología Clínica, Alergología y Asma Pediátrica (SEICAP) para abordar el tema de las vacunas frente al virus SARS-COV-2.

Los organizadores han aprovechado para recordar la importancia de mantener el calendario de vacunación al día para evitar que las enfermedades prevenibles por vacunas reaparezcan.

Además, advierten de la necesidad de que este año haya una alta tasa de vacunación de la gripe, sobre todo en grupos de riesgo, entre los que se encuentran los niños con asma e inmunodeficiencias primarias (IDP).

Los programas de vacunación, tal y como han señalado los expertos en dicha conferencia, deberán ser coordinados por las administraciones de los distintos países, siendo en un principio grupos prioritarios, los profesionales de salud y personas de alto riesgo para enfermedad grave, antes de iniciarse la vacunación masiva.

Administración de la vacuna de la gripe a un menor de edad. Fotografía de la CAM

“En teoría una vacuna eficaz y con la capacidad de interrumpir la transmisión del virus podría frenar la pandemia siempre que se haga vacunación masiva. Pero todo apunta a que las primeras vacunas estarán más enfocadas a evitar las muertes y los ingresos hospitalarios por enfermedad grave, por lo que no tendrían un efecto sobre la transmisión”, según ha señalado el doctor Otavio Augusto Leite Cintra, Head of Scientific Affairs and Public Health and Vaccines Global Medical Affairs en GSK, quien ha participado en la clausura del congreso.

Entre los grupos de riesgo de enfermedad grave de COVID-19 se encuentran determinados grupos de niños con inmunodeficiencias primarias (IDP), tal y como ha señalado ya SEICAP en anteriores comunicados, debido a que su déficit inmunitario les hace más vulnerables a las infecciones.

De momento, se conoce que los niños con inmunodeficiencia común variable sufren la COVID-19 de forma más grave que los que tienen agammaglobulinemia, otra inmunodeficiencia, según datos ofrecidos por el doctor Leite Cintra.

“Observamos por tanto que algunos grupos específicos de niños con inmunodeficiencias primarias tienen un riesgo más elevado frente al nuevo coronavirus”, añade este experto.

SEICAP ya estableció los distintos grupos de riesgo de los niños con IDPs frente a la COVID-19 en el siguiente documento.

Aunque por lo general los niños sufren la COVID-19 de forma asintomática o menos severa que los adultos, “existen datos de menores que la han padecido de forma severa y con las complicaciones asociadas, como el síndrome inflamatorio multisistémico, por lo que es fundamental que los pediatras estén al tanto de las últimas novedades, estrategias terapéuticas y avances en la investigación que giran en torno a esta enfermedad para facilitar su detección”, ha añadido el doctor Leite Cintra.

Test para la detección del COVID 19. Imagen de la CAM

Desde SEICAP, consideran fundamental que los pediatras alergólogos se mantengan al día de todo lo relacionado con la pandemia.

“Es una situación que nos afecta a todos y que nos tiene a todos alerta, por lo que queríamos tener información de primera mano acerca de los avances en las vacuna. Por otro lado, la vacunación es un tema que nos compete a todos los pediatras en tanto en cuanto nos sirve para proteger a nuestros pacientes frente a enfermedades que ya desaparecieron,  frente a aquellas que salen nuevas, como es este caso o se repiten cada año, como la gripe”, ha manifestado el doctor Juan Carlos Cerdá, miembro de la Junta Directiva de la SEICAP.

En este sentido, ha añadido que “recordamos la importancia de que los niños con asma e IDPs se vacunen cuanto antes este año de la gripe para estar lo más protegidos posible”.

Estado actual de las vacunas de COVID-19

En este momento existen un total de 213 vacunas en diferentes fases de desarrollo, según datos recopilados por GSK de distintas fuentes.

De todas ellas, solo 52 están en diferentes fases de desarrollo clínico: 27 en fase 1 de desarrollo clínico, 14 en fase 2 y 11 en fase 3, que sería la fase más adelantada del programa de desarrollo clínico.

Después de completada la fase 3, se debe pasar el proceso de revisión y aprobación regulatoria.

“Por todo esto, resulta complicado en este momento tener una estimación segura de cuando se podrá empezar a vacunar a la población, ya que los estudios todavía no están completados. En caso de que una vacuna sea aprobada y tenga producción de dosis suficiente, se necesita también la implementación de los programas de vacunación por parte de los países”, ha finalizado el doctor Leite Cintra.

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